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Psicología “Relaciones sanas vs Relaciones tóxicas”

Sin duda recomiendo leer este artículo, porque las personas tiene que ver claro que relación hace feliz y que relación hace sufrir, cada persona debe valorar y analizar si conviene o no estar con una persona, merece la pena reflexionarlo, yo estoy seguro aclararía los ideas de mas de una persona, eso si cada cual es muy libre de elegir su camino, desde luego y lo que es claro que todo el mundo tiene derecho a ser feliz y este artículo pretende guiar, enseñar y aconsejar.

Buenas tardes.

Fuente: https://valorarteblog.com/2016/03/13/relaciones-sanas-vs-relaciones-toxicas/

 

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En estos días he comenzado a recordar el pasado, he decidido mirar un poco hacia atrás con el fin de ver como mi vida se ha ido transformando con el paso del tiempo. Quizás en este momento puedo decir que lo más valioso con lo que cuento son las personas que me rodean, esas que siempre están ahí para mi haya pasado lo que haya pasado entre nosotros, las que siguen a mi lado apoyándome y acompañándome porque hemos logrado construir relaciones valiosas donde hay reciprocidad, aprendizaje, apoyo, sinceridad y servicio mutuo.

Las relaciones cambian y evolucionan, por momentos se estancan, en ocasiones se aplazan, algunas irremediablemente terminan y otras en ocasiones logran transformarse. Lo realmente importante es cómo lograr mantener relaciones sanas hacia todos los que nos rodean: padres, hermanos, familia, amigos, parejas, hijos, compañeros etc.

La verdadera felicidad se obtiene de la sana interacción con los seres humanos, el intercambio energético y el aprendizaje que nos brindamos unos a otros es lo que nos mantiene alegres y entusiasmados. Cuando los cimientos de una relación se establecen desde la consciencia, la relación es fructífera y genera plenitud.

                     Es de suma importancia tener en cuenta que en ocasiones, relaciones que han nacido de forma pura y que son sanas, pueden volverse relaciones tóxicas que nos drenan, y que en vez de mantener nuestra energía viva, nos convierten en seres dependientes y apegados transformándonos en víctimas o victimarios de relaciones destructivas. “Amor vs Apego”

Una relación tóxica o malsana es responsabilidad de las dos fuerzas que interactúan. Debemos comenzar a reconocer que si algo esta fallando en una relación es porque las dos personas de una u otra manera, están actuando desde su yo limitante, es decir desde su ego.

 

Relación Tóxica

 

                En una relación tóxica prima la necesidad de recibir y la dependencia, la persona que se hace dependiente, piensa y siente que el otro le da lo que necesita y que no puede vivir sin él o ella, dandole la facultad a algo externo de satisfacer sus carencias, concepto erróneo que genera apego. Esta disfuncionalidad, puede presentarse en cualquier tipo de relación.

  • Laboral: Necesitar a otra persona para emprender o hacer bien mi trabajo porque creo que sin ella no podré hacerlo, ejemplo: dependencia intelectual.
  • Amistad: Abstenerse de hacer determinadas actividades si no nos acompañan, ejemplo: dejar de ir a un lugar si no va la amiga o el amigo cercano.
  • Familiar: Dependencia malsana entre familiares de cualquier tipo, ejemplo: padres que no quieren que sus hijos se vayan, o hijos que necesitan el visto bueno de sus padres para hacer cualquier cosa.
  • Amorosa: Aferrarse a una pareja pensando que sin ella no seremos felices.

La persona apegada, percibida que recibe reconocimiento, cariño, protección, compañía, seguridad o cualquier cosa que siente que le hace falta. Esta sensación de recibir eso que no nos damos a nosotros mismos, se convierte en un anclaje mental que nos lleva a creer que si dicha persona permanece a nuestro lado, la carencia desaparecerá.

El problema no está en desear recibir del otro, el problema está en pensar que el origen de eso que necesito, está fuera de mi y que sin esa persona no podre obtenerlo.

Si te das cuenta, en ese momento estás amarrándote a alguien y haciéndolo responsable de generar lo que en tu interior sientes que no tienes, este sentimiento proviene de tu ego, no de tu conciencia. Posteriormente, se contamina la relación pues cuando no recibas lo que esperas, te sentirás engañado o maltratado y en ocasiones harás lo que sientas necesario para volver a recibirlo. La otra parte de la relación, desde su ego al igual que tú, puede aprovechar de manera inconsciente la dependencia que se ha generado para manipular, dominar, maltratar y controlar.

Si logramos estar alerta, en el momento en que nos percatemos de que nuestro ego ha entrado a guiar nuestra relación, podremos aprender de la experiencia y no permitir que cualquiera de nuestras relaciones se haga tóxica.

La respuesta a nuestros vacíos está en nuestro interior, cuando te enfocas en buscar afuera, te distraes y en vez de cubrir dichas carencias, terminas por alimentarlas.

 

Relación Sana

 

                   Está cimentada en la libertad y se rige por el sentimiento puro de dar, ninguno depende de ninguno, interactúan entre si entregándose sanamente lo mejor, sin una intención de recibir algo específico.

Para tener una relación armónica es indispensable tener amor propio. Una persona que se ama y se acepta verdaderamente como es, tiene la consciencia de que nadie más que ella misma puede cubrir sus vacíos, es responsable de su vida y sus circunstancias asumiendolas sin culpar a nadie por sus carencias o problemas. Al sentirse bien y plena con sus puntos positivos y también con los negativos, se reconstruye a cada momento pues su principal motor de vida es transformar y sanar lo que no le gusta en ella o en su realidad. Esto le permite ser auténtica y transparente cuando interactúa con quienes la rodean, lo que da la oportunidad a quienes se relacionan con ella de ser auténticas también.

Relacionarse de esta manera genera vínculos fuertes entre las dos fuerzas, debido a que hay consciencia de que los dos pueden aportarse y entregarse al otro sin asumir responsabilidades ajenas, sino más bien, construyendo y caminando el uno junto al otro sin dependencia o sentimientos malsanos.

 

Cuando logremos ser conscientes de que el único lugar donde encontraremos lo que nos falta es en nuestro interior, nos liberaremos y liberaremos a todos los que se relacionen con nosotros. Las relaciones de dependencia, manipuladoras, maltratadoras, malsanas etc. generan destrucción y estancamiento para todos los involucrados.

 Es el momento de comenzar a relacionarnos de manera sana y desinteresada, siendo realmente como somos, sin vender una imagen “perfecta” que cumpla los requerimientos sociales.

Si engañamos, seremos engañados.

 ¿Qué sentido tiene buscar en otro lo que no te das a ti mismo?, no podrás dar a nadie lo que no hay en tu interior. Llénate, amate a raudales, acéptate, compréndete y transfórmate para atraer a tu vida a alguien que al igual que tú, pueda construir una relación basada en la libertad y la consciencia.

 

“Del apego surge el sufrimiento; del apego surge el miedo. Para aquel que está libre de apego, ni hay sufrimiento, ni mucho menos miedo” Buda

Escrito por Catalina Lobo para VALORARTEblog

Reflexión ” Perdonar y ser perdonado”

(habilita la visión de imágenes si no la ves)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Una reconciliación”, 1864
de Ferdinand G. Waldmüller, 1864  (Salzburgo)

Se trata de una reconciliación. Ya es primavera. Una luz pura y cristalina inunda el valle, que rejuvenece poblándose de flores.

Impregnado por ese ambiente diáfano y jovial, un joven tirolés detiene su carreta de bueyes junto al riachuelo para hablar con estas encantadoras lavanderas que descansan alegres junto a sus cestos de ropa. Quiere pedir perdón a la mayor de las hermanas, a quien viene cortejando, y recuperar su amistad y afecto. Ella, muy femeninamente, se hace de rogar desviando la mirada. El muchacho cuenta con la complicidad de la hermana que intercede en su favor y, apoyando los argumentos del chico, procura unir las manos de ambos.

Los bueyes esperan pacientes a su amo, sin querer intervenir, y miran de reojo como si no vieran nada.

La alegría que baña el rostro de la joven revela el perdón ya concedido.

Se adivina claramente que nada grave ocurrió entre ambos. Fue simplemente un mal entendido, una nube pasajera, un descuido a lo sumo. Sin embargo, este joven tuvo la nobleza, la comprensión y la humildad de pedir perdón, incluso sin entender muy bien la razón del enfado. A pesar de su inexperiencia, se ha dado cuenta de que las mujeres, frecuentemente, más que desear ser entendidas, quieren ser amadas.

Perdonar y pedir perdón: dos virtudes difíciles de practicar pero que, en compensación, reportan una gran felicidad.

Y si te ha gustado, mándaselo a tus amigos.