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Personajes célebres “Antonio Gala”

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gala_antonio.htm

Antonio Gala

(Brazatortas, Ciudad Real, 1937) Dramaturgo, novelista y poeta español. Criado en Córdoba, realizó sus estudios primarios y de bachillerato en la ciudad andaluza, en un colegio de La Salle. Posteriormente estudió Derecho en la Universidad de Sevilla, y tras obtener la licenciatura, Filosofía y Letras y Ciencias Políticas y Económicas en Madrid. Tras algunos años de dificultades económicas, en los que tuvo que trabajar como peón de albañil, repartidor de una panadería y dar clases, residió algún tiempo en Florencia. Fue profesor de Filosofía y de Historia del Arte en diversos colegios de Madrid.


Antonio Gala

Escritor precoz, se inició en la literatura en el círculo de la revista Cántico. Se considera a sí mismo un poeta, por encima de todo. De hecho, toda su obra tanto dramática como narrativa está impregnada de un fuerte lirismo, que cierta crítica ha calificado de trasnochado y anacrónico. Tras obtener el premio Adonais por el libro de poemas Enemigo íntimo (1959), publicó el poemario La deshonra (1962) y comenzó su actividad como dramaturgo con Los verdes campos del Edén (1963), obra sorprendentemente madura en la que el tono metafórico alcanzó tintes extremos y que sería galardonada con el Premio Calderón de la Barca (1963) y el Ciudad de Barcelona (1965).

A partir de entonces pudo dedicarse por entero a la literatura. Entre su producción inmediatamente posterior cabe destacar El caracol en el espejo (1964), El sol en el hormiguero (1966), Noviembre y un poco de yerba (1967), Los buenos días perdidos (1972) y Anillos para una dama (1973), obras con las que obtuvo grandes éxitos de taquilla no siempre refrendados por la crítica. Los elementos simbólicos del teatro de Antonio Gala pretendieron interpretar la realidad contemporánea española: todos estos textos son resultado de la fusión de contenidos líricos, sociales y de crítica moral, expresados con frecuencia a través de metáforas intemporales que proporcionan al espectador las claves para entender el presente.

Otros títulos importantes fueron Las cítaras colgadas de los árboles (1974), Petra regalada (1980), El cementerio de los pájaros (1982), El hotelito (1985), Séneca o el beneficio de la duda (1987), La truhana (1992) y Los bellos durmientes (1994). El autor ha llevado a cabo una prolífica labor como articulista en diversas publicaciones y ha escrito guiones de televisión como los de la serie Paisaje con figuras, editados en 1985.

En la década de los 90 hizo incursiones en el campo de la narrativa con títulos como El manuscrito carmesí (1990), por el que obtuvo el Premio Planeta, La pasión turca (1993) y La regla de tres (1996), cuyo denominador común es el análisis de las inclinaciones eróticas de los personajes femeninos, cuya sensualidad se manifiesta por medio de un lenguaje convencionalmente poético. La pasión turca fue uno de los libros más leídos del año en España, y de ella se hizo una adaptación cinematográfica que no satisfizo demasiado a su autor.

También es autor de los cuentos reunidos en El corazón tardío (1998) y de una compleja novela, próxima al género ensayístico, titulada Las afueras de Dios (1999). Posterior es su libro de memorias Ahora hablaré de mí (2000). En 1997, tras treinta años sin publicar poesía, editó Poemas de amor. De sus libros de poesía más recientes destacan Testamento andaluz (1994) y El poema de Tobías desangelado (2005). Antonio Gala ha sido asimismo autor de comedias musicales: Suerte, campeón (1973), El veredicto (1984), Carmen Carmen (1988), y del libreto de la ópera Cristóbal Colón (1985).

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Personajes celebres de la historía “Amado Nervo”

Buen día, amigos y amigas, hoy quiero compartir la biografía de un gran poeta mexicano como lo fue Amado Nervo.

Buenas tardes ya.

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nervo.htm

Amado Nervo

(José Amado Ruiz de Nervo; Tepic, Nayarit, 1870 – Montevideo, 1919) Poeta mexicano. Hizo sus primeros estudios en el Colegio de Jacona, pasando después al Seminario de Zamora, en el Estado de Michoacán, donde permaneció desde 1886 hasta 1891.


Amado Nervo

Los problemas económicos que atenazaron a su familia, un hogar de clase media venido a menos, le forzaron a dejar inconclusos sus estudios eclesiásticos, sin que pueda descartarse por completo la idea de que su decisión fuera también influida por sus propias inclinaciones. En cualquier caso, siguió alentando en su interior una espiritualidad mística, nacida sin duda en estos primeros años y que empapó su producción lírica en una primera etapa; en ella meditó fundamentalmente sobre la existencia humana, sus problemas, sus conflictos y sus misterios, y sobre el eterno dilema de la vida y la muerte.

Abandonados los estudios, Amado Nervo empezó a ejercer el periodismo, profesión que desarrolló primero en Mazatlán, en el Estado de Sinaloa, y más tarde en la propia Ciudad de México, adonde se trasladó temporalmente en 1894. Sus colaboraciones aparecieron en la Revista Azul. Junto a su amigo Jesús E. Valenzuela, fundó la Revista Moderna. Estas dos publicaciones fueron el resultado de las ansias e impulsos modernistas que aparecieron, en aquella época, en todos los rincones de la Latinoamérica literaria y artística.

En 1900, el diario El Imparcial lo envió como corresponsal a la Exposición Universal de París, donde residiría durante dos años. Entabló allí conocimiento y amistad con el gran poeta nicaragüense Rubén Darío, quien más tarde diría de Nervo: “se relacionó también con el grupo de literatos y artistas parnasianos y modernistas, completando de ese modo su formación literaria.”

Todos los estudiosos parecen estar de acuerdo en afirmar que adoptó los principios y la filosofía del Parnaso, grupo de creadores franceses que intentaba reaccionar contra la poesía utilitaria y declamatoria tan en boga por aquel entonces, rechazando también un romanticismo lírico en el que los sentimientos, las encendidas pasiones y las convicciones íntimas de los autores, interfiriendo en su producción literaria, impedían, a su entender, el florecimiento de la belleza artística pura.


Con su hija Margarita Dailliez

En París conoció a la que iba a ser la mujer de su vida, Ana Cecilia Luisa Dailliez, con la que compartió su vida más de diez años, entre 1901 y 1912, y cuyo prematuro fallecimiento fue el doloroso manantial del que emanan los versos de La amada inmóvil, que no vio la luz pública hasta después de la muerte del poeta, prueba de que éste consideraba su obra como parte imprescindible de su más dolorosa intimidad. Su Ofertorio supone, sin ningún género de duda, uno de los momentos líricos de mayor emoción, una de las joyas líricas más importantes de toda su producción poética.

Cuando regresó a México, tras aquellos años decisivos para su vida y su formación literaria y artística, ejerció como profesor en la Escuela Nacional Preparatoria, hasta que fue nombrado inspector de enseñanza de la literatura. En 1906, por fin, ingresó en el servicio diplomático mexicano y se le confiaron distintas tareas en Argentina y Uruguay, para ser finalmente designado secretario segundo de la Legación de México en España.

En 1918 recibió el nombramiento de ministro plenipotenciario en Argentina y Uruguay, el que iba a ser su último cargo, pues, un año después, en 1919, Amado Nervo moría en Montevideo, la capital uruguaya, donde había conocido a Zorrilla San Martín, notable orador y ensayista con el que trabó estrecha amistad y que, a decir de los estudiosos, influyó decisivamente en el acercamiento a la Iglesia Católica que realizó el poeta en sus últimos momentos, un acercamiento que tiene todos los visos de una verdadera reconciliación.

La obra de Amado Nervo

Poeta y prosista, el valor de su prosa desmerece, sin embargo, si se la compara con sus producciones en verso. Nervo es, efectivamente, un auténtico poeta modernista, verdadero hijo literario de Rubén Darío, plenamente mexicano; las intuiciones religiosas de su juventud le inspiraron las páginas de sus Perlas Negras y sus Místicas (1898), en las que puede encontrarse su célebre A Kempis, cuyo encendido lirismo no podría ya superar el poeta.


En una imagen tomada hacia 1918

Más tarde, su mexicanidad se atempera por su estancia y sus contactos en París; la influencia francesa y, sobre todo, la española y la latinoamericana, concretada en el indiscutible maestrazgo de Rubén Darío y Leopoldo Lugones, confieren al espíritu, el sentimiento y la obra de Amado Nervo una dirección menos mística, unas preocupaciones menos religiosas, aunque impregnadas de un panteísmo que le da mayor universalidad, un pálpito más liberal y humano.

Es la etapa en la que escribe sus Poemas (1901), seguidos en 1902 por El Éxodo y las flores del camino, Hermana agua y Lira heroica. El ciclo se cerrará en 1905 con la aparición de Los jardines interiores. Todas sus producciones muestran un exquisito refinamiento, una indiscutible preocupación por la perfección de la forma y el absoluto protagonismo de la estrofa dentro de la escritura.

En 1909 publica En voz baja, obra que supone el inicio de su andadura hacia la paz espiritual que, a raíz de la muerte de su amada, dará paso a la profunda transformación que vivirá el poeta y que, en consecuencia, impregnará toda su obra; no puede olvidarse que los conmovidos versos de La amada inmóvil fueron escritos en 1912, aunque sólo aparecieran póstumamente, en 1920. A la misma época pertenece también Serenidad (1914).

Luego, el lírico evoluciona cada vez más hacia una renunciación que pretende llevar hasta el terreno literario; hay en él una curiosa influencia de las doctrinas orientales, y su primitivo sentido más o menos místico se convierte ahora en una especie de aspiración al Nirvana. “La muerte es la libertad absoluta”, nos dice en la prosa de Plenitud; este espíritu lo sostiene en el verso de Elevación, El arquero divino (de publicación póstuma) y El estanque de los lotos (1917).

Sus actividades como prosista se iniciaron con El Bachiller (1896), novela corta de carácter autobiográfico. Son evidentes en la narración las influencias y las aspiraciones naturalistas, sobre todo en lo que respecta a la presentación de los aspectos más desagradables y sórdidos de la realidad. Autor prolífico, hizo también numerosas incursiones en otros muchos géneros, como el cuento breve, el ensayo y la crónica; destaca entre ellos su estudio sobre sor Juana Inés de la Cruz, publicado con el título de Juana de Asbaje (1910).

Una recopilación de sus obras en prosa ya conocidas y de otras inéditas hasta entonces apareció póstumamente en la edición que, en 1938, publicó Alfonso Méndez Plancarte, acompañándola por el estudio Mañana del poeta. Entre sus obras narrativas merecen citarse Pascual Aguilera, El domador de almas, los cuentos de Almas que pasan (1906) y algunas de las novelas cortas y narraciones escritas en los años postreros de su vida. Sus Obras completas, ordenadas por el escritor y humanista Alfonso Reyes, que se encargó de la edición, aparecieron en Madrid, de 1920 a 1928, en veintinueve volúmenes.

Homenaje a Leonard Cohen

Esta semana se nos fue el músico y poeta canadiense Leonard Cohen, un genio de las letras que tocó mucho temas en sus letras como la religión, política, el aislamiento, las relaciones sexuales y la sexualidad, su figura fue introducida en el Salón de la Fama del Rock and Roll en EEUU, se nos fue con 82 años, una vida de un artísta genial, D.E.P Leonard Cohen.

 

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Poesía “No soy tu, soy yo”

No soy tu, soy yo
No eres tu, soy yo yo te quiero mucho pero no te amo,
agradezco mucho tu atención hacía mi
pero no se que pasa
mi pensamiento no acaba que dibujar tu rostro
 
No eres tu, soy yo
tal vez sea esta mala racha
esta apatía de ahora
que no me deja ver, que me ciega
que tu llamas a la puerta de mi corazón.
 
No eres tu, soy yo
debo darme tiempo
a organizar mis ideas
y saber que quiero
y que debo
no quiero equivocarme
tal vez no encuentre a nadie
que me ame como tu.
 
Lamento no pensar en tí
tu me dices que ya encontré lo que buscaba
pero mi corazón no acaba de hacerse la idea
tu eres muy buena mujer,
pero las mariposas no revolotean en mi estomago
no se me hace un nudo en mi estomago cuando veo tu cara
no se me quiebra la voz,
ni mi corazón late a mil por hora.
 
No eres tu, soy yo
No tienes la culpa de nada,
ni has hecho nada mal,
si acaso la culpa mía
se que el corazón no atiende a razones,
tu tienes planes de futuro conmigo
y yo tengo dudas
mi futuro es incierto, y ahora
necesito certidumbres.
 
No eres tu, soy yo
creo que vales muchísimo,
siempre lo creí
te agradezco todo el amor que me das
lamento no corresponderte, y lo peor
no me atrevo a confesarte
que te quiero mucho,
pero no te amo,
te aprecio, pero no estoy
enamorado de tí
 
 

Poema “Hastío”

Hastio
Hastío de siempre girar en el mismo lugar
en el fracaso
Hastío de navegar a la deriva
por el mar de la vida
Hastío de que ver que en lo fundamental
nada cambia, o si cambia es a peor.
Hastío de buscarme y no encontrarme,
hastío de nunca destacar en nada,
hastío de no poder dejar de ser mediocre.
Siento hastío de ver que vivir es mas sufrimiento
que algo placentero.
Siento hastío querer triunfar y no poder
Siento hastío incluso de tener una basta cultura
pero que mejorar este humilde poema.
Hastío, nadie sabe cuanto hastío tengo.
Oscar Iglesias Casado